En Chinchiná comienza a
moverse, con anticipación, el tablero político de las próximas elecciones.
Varios concejales tendrían entre sus planes aspirar a nuevos cargos de elección
popular, entre ellos la Alcaldía de Chinchiná y la Asamblea de Caldas, una posibilidad
que empieza a poner sus nombres en la conversación política local.
Que quienes han participado
durante años en las discusiones del municipio quieran asumir nuevas
responsabilidades no debería resultar extraño. El Concejo es, precisamente, uno
de los escenarios desde los cuales se conocen de cerca los problemas de la administración
pública, sus limitaciones y las necesidades de las comunidades.
No basta con cuestionar una
decisión de la Alcaldía, publicar una crítica en redes sociales o convertir
cada actuación administrativa en motivo de controversia. Gobernar implica
conocer cómo funciona una entidad territorial, de dónde provienen sus recursos,
cuáles son sus competencias y hasta dónde puede llegar la capacidad de decisión
de un alcalde.
En los próximos días, además, quienes actualmente ocupan una curul y tengan previsto aspirar a determinados cargos deberán revisar las condiciones legales relacionadas con la renuncia al Concejo. Con ello comenzarán a hacerse más visibles algunas de las posibles candidaturas, aunque todavía falte un largo camino para la definición de avales, alianzas y programas de gobierno.
En medio de esta
conversación, La Hora del Café realizó durante 24 horas un sondeo a
través de su cuenta de Instagram para preguntar a sus seguidores a cuál de los
concejales les gustaría ver como candidato a la Alcaldía de Chinchiná.
El resultado fue: Jonathan
Marín Henao, del Nuevo Liberalismo, 47 %; José William Arango, del Partido
Conservador, 32 %; Fabio Gaviria, de la Alianza Social Independiente, 19 %, y
Óscar Gallego, de Gente en Movimiento, 2 %.
Se trató de un sondeo
realizado en redes sociales durante 24 horas y no de una encuesta electoral con
una muestra diseñada para representar al electorado del municipio.
La participación correspondió al 2,61 % del
censo electoral de Chinchiná, según la comparación realizada con las cifras de
la Registraduría. Por ello, los resultados permiten observar el nivel de
interés o reconocimiento entre quienes participaron, pero no pueden
interpretarse como una proyección de una elección.
Marín, médico de profesión y
actual concejal, durante estos años ha estudiado asuntos relacionados con el
presupuesto, el marco fiscal, la contratación, los servicios públicos, la
salud, la infraestructura, la educación y el ordenamiento territorial.
Ese conocimiento resulta
fundamental porque administrar un municipio no consiste solamente en
identificar necesidades. También exige determinar qué entidad tiene competencia
para atenderlas, cuánto cuestan las soluciones, de dónde pueden salir los
recursos y qué decisiones requieren el concurso de los gobiernos departamental
o nacional.
Deberán hablar de recursos,
competencias, prioridades, tiempos y equipos de trabajo. Tendrán que explicar
cómo pretenden financiar sus propuestas y qué proyectos consideran realmente
viables para el municipio.
No solamente quién tiene más
reconocimiento, sino quién conoce los problemas, quién tiene propuestas
concretas, cómo pretende financiarlas y qué experiencia puede demostrar.

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