Photo

El año administrativo que termina, un reto para los funcionarios

                


Por: Oscar Fernando Cardona Suarez - Abogado.

Este 31 de diciembre llegamos a la mitad del periodo de nuestros Alcaldes y Gobernadores. Hemos visto cómo las administraciones municipales han tenido aciertos y desaciertos en su gestión, y cómo en algunos municipios se han ejercido controles políticos fuertes, mientras que en otros éstos han sido débiles o prácticamente inexistentes. También hemos observado cómo concejales y actores políticos que iniciaron siendo gobierno u oposición, en algunos casos, han terminado saltando a la otra orilla por acuerdos políticos o por los incumplimientos que los llevaron a asumir posturas contrarias a las iniciales.


Lo ideal es que nuestros dirigentes locales lleguen con una experiencia previa sólida que garantice la ejecución efectiva del plan de desarrollo. Sin embargo, lastimosamente, en varios municipios nos hemos encontrado con administraciones que se demoraron en iniciar su trabajo. Estas demoras no sólo se dieron por la inexperiencia de los alcaldes, sino también por la ausencia de una buena planeación de empalme y por la conformación de gabinetes poco preparados, donde la meritocracia perdió espacio frente a las cuotas políticas. Todo esto refleja, además, la debilidad institucional que aún persiste en muchos territorios y que limita la capacidad de respuesta de nuestros gobiernos locales.


Las administraciones más organizadas ya están verificando el cumplimiento del plan de desarrollo a través de los planes de acción y, al mismo tiempo, están llevando a viabilidad los proyectos de alto impacto formulados en los dos primeros años de gobierno, gestionándolos ante las entidades nacionales. Este es un paso necesario, pero no suficiente: se requiere avanzar hacia una profesionalización del servicio público y hacia una formación más sólida en administración pública para alcaldes y sus equipos, porque los retos locales exigen capacidades reales y no improvisaciones.


Lo que nos queda en estos dos años restantes de alcaldías y gobernaciones es cosechar los frutos de las gestiones adelantadas. La materialización de las ideas y de los planes de gobierno definirá la continuidad o no de los grupos políticos en cada municipio. Y en ese proceso, será fundamental fortalecer también las herramientas de monitoreo ciudadano, para que la vigilancia social no sea un mero formalismo, sino un mecanismo real de control y participación.


Los ciudadanos deben acompañar, observar y ejercer veeduría sobre los procesos adelantados por las alcaldías, para que dentro de un año podamos debatir con fundamento si los gobernantes fueron buenos o malos. Sólo así podremos entender no solo qué se hizo, sino por qué se logró o no se logró, y qué debemos exigir hacia el futuro.

Artículo Anterior Artículo Siguiente