Por: Germán Andrés Marín germanandresmarin@yahoo.es
Por estos
días, en nuestro terruño, hay una preocupación que se repite en las calles, en
el parque; en los billares, en las conversaciones cotidianas: la factura del
impuesto predial. No tanto por el cobro en sí, sino por la forma en que se ha
manejado la información por parte de la Administración municipal.
A algunos
coterráneos les llegaron recibos con valores considerablemente altos. A otros,
simplemente no les ha llegado nada. Y cuando en un mismo municipio hay
realidades tan distintas frente a un impuesto obligatorio, lo primero que se
rompe no es el bolsillo, SINO LA CONFIANZA.
La pregunta
es inevitable: ¿por qué se está ocultando o administrando la información de
esta manera? Porque más que un error aislado, lo que se percibe es una falta de
claridad. Y en lo público, LA TRANSPARENCIA NO ES OPCIONAL.
Tampoco pasa
desapercibido el momento. Las facturas no se entregaron antes de las elecciones
del 8 de marzo. ¿Casualidad? Difícil pensarlo así. En política, los tiempos
cuentan. Un aumento en el predial, si no se explica bien, genera molestia. Y la
molestia, significa votos en contra. Postergar la entrega pudo haber sido una
decisión estratégica para evitar un costo electoral inmediato.
Pero ese tipo
de decisiones tiene un efecto rebote: la inconformidad no desaparece, solo se
aplaza… y a veces regresa con más fuerza.
Ahora bien,
en medio de esta situación aparece otro tema de fondo: el aporte del municipio
para financiar el área metropolitana. Aunque depende de lo que se apruebe en
los acuerdos y estatutos, en experiencias similares en Colombia ese aporte
suele oscilar entre el 1% y el 3% de los ingresos corrientes del municipio.
Para un municipio de sexta categoría, esto pesa en el presupuesto. Algunas
decisiones ya no se tomarán solo en el municipio, sino a nivel metropolitano.
Es decir, se cede control; Palestina tendría que destinar una parte de su
presupuesto anual para sostener esa estructura regional y política
(burocracia).
Entonces la
discusión no es menor. No se trata solo de si conviene o no aportar al área
metropolitana, sino de hacerlo con información clara, con cuentas sobre la mesa
y con la comunidad bien informada.
Hoy, más que
respuestas técnicas, lo que la gente pide es algo básico: EXPLICACIONES. Saber
por qué subió el predial, por qué no ha llegado a todos y qué decisiones se
están tomando a futuro. Porque al final, gobernar no es solo recaudar
impuestos. Es generar confianza. Y en Palestina, esa confianza hoy está
pidiendo cuentas.
