Por: Oscar Fernando Cardona - Abogado.
Corresponde, después del certamen electoral del pasado domingo, analizar con lupa los resultados municipio por municipio, especialmente a la luz de los movimientos y reacomodos políticos que se han venido dando en Palestina y que, como suele ocurrir en la política local, dejaron un balance claro de ganadores, perdedores y también alguna que otra sorpresa.
En los partidos se han sentido movimientos sensibles, Armando Ruiz Posso decidió adherirse al grupo político de Lizcano, liderado en la región por Carlos Alberto Piedrahita, quien una vez más demostró mantener el control electoral en Palestina, mientras que Julio César Soto optó por dar el salto al Partido Liberal, dejando atrás su relación con el Partido Verde, colectividad por la cual incluso fue candidato a la Alcaldía municipal.
La lógica política indicaría que Posso debía trasladar consigo los votos que el Centro Democrático obtuvo en 2022 con Jesús Ospina y que Julio César Soto arrastraría buena parte de los sufragios que en ese mismo año consiguió la lista del Partido Verde, sin embargo ocurrió algo que rompe esa lectura tradicional, porque lejos de debilitarse, las dos fuerzas políticas que aparentemente quedarían huérfanas terminaron creciendo en votación, un fenómeno que obliga a mirar con más detalle qué está pasando realmente en el comportamiento electoral de Palestina.
El primer caso que vale la pena analizar es el de Armando Ruiz Posso, quien en su aspiración a la Alcaldía de Palestina alcanzó 3.080 votos, una cifra importante en el escenario local y que en su momento lo posicionó como una figura visible dentro del debate político del municipio
Sin embargo, cuando se revisan con detenimiento los antecedentes electorales empiezan a aparecer datos interesantes, en 2022 Posso acompañó la candidatura de Jesús “Chucho” Ospina, quien obtuvo en Palestina 272 votos, mientras que la lista completa del Centro Democrático sumó 512 votos, pero en el 2026, ya sin Posso dentro de esa colectividad, el Centro Democrático terminó alcanzando 704 votos, lo que en términos simples significa que la salida de Posso no debilitó al partido, por el contrario, el Centro Democrático terminó creciendo electoralmente en el municipio.
El contraste se vuelve todavía más llamativo cuando se revisa el comportamiento del grupo político al que Posso decidió adherirse, en 2022 el partido Gente en Movimiento obtuvo 2.580 votos en Palestina, de los cuales 2.231 correspondieron a Wilder Escobar, una votación que en su momento consolidó la fuerza del sector político cercano a la estructura de Carlos Alberto Piedrahita y el grupo de Lizcano.
Pero en 2026 el panorama fue distinto, la lista del ASI, impulsada por esa misma estructura política, alcanzó 2.357 votos, mientras que Manuel Correa obtuvo 2.087, lo que evidencia una leve reducción en la votación respecto al proceso anterior, un dato que abre inevitablemente varias preguntas dentro del análisis político local.
¿Realmente Posso trasladó votos a la estructura de Lizcano? ¿Existe un “posismo” consolidado en Palestina capaz de mover electores? ¿O su capital político estaba atado a otras dinámicas del momento?
Al mirar las cifras con frialdad la conclusión empieza a tomar forma, Armando Ruiz Posso no parece tener un caudal electoral propio consolidado, la votación que obtuvo en su aspiración a la Alcaldía y la que acompañó en las legislativas de hace cuatro años parece haber respondido más a una expresión coyuntural de voto antipirolismo, una reacción política del momento que a una estructura electoral sólida y permanente dentro del municipio.
Lo que quedó demostrado es que el Centro Democrático tiene vida propia en Palestina, incluso podría decirse que durante algún tiempo estuvo políticamente “secuestrado” por ciertos liderazgos locales, pero los resultados recientes muestran que su base electoral sigue allí, latente, capaz de sostenerse e incluso crecer aun cuando cambian las fichas dentro del tablero político.
La pregunta que queda entonces sobre la mesa es inevitable ¿quién será capaz de darle el oxígeno político suficiente al Centro Democrático para estructurar una lista sólida y, sobre todo, proyectar un eventual aval competitivo de cara a las elecciones territoriales de 2027? porque una cosa es demostrar que existe un voto de partido y otra muy distinta es construir liderazgo, organización y proyecto político alrededor de ese capital electoral.
Por ahora el análisis apenas comienza, en una segunda columna estaremos revisando con más detalle la votación de los demás partidos y movimientos políticos en Palestina, contrastando cifras y comportamientos electorales, porque al final son los datos, más que los discursos, los que terminan revelando cómo se está reacomodando realmente el poder político en el municipio.
