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| Fotografía: cortesía ICBF |
Una acción de tutela interpuesta por el personero municipal de Chinchiná puso en evidencia las condiciones de infraestructura del Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Sol y Sonrisas, ubicado en el barrio Alfonso López, donde se atendía a decenas de menores de edad.
El recurso judicial fue presentado en representación de varios niños y niñas, argumentando la presunta vulneración de sus derechos fundamentales a la salud, la vida y la integridad personal, debido al deterioro estructural del inmueble. Según lo expuesto en el proceso, las condiciones físicas del centro habrían generado preocupación por la adecuada prestación del servicio de atención a la primera infancia.
Durante el trámite, fueron vinculadas entidades como la Alcaldía Municipal, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Gobernación de Caldas. Desde la Gobernación se indicó que la operación de estos centros correspondía principalmente a las administraciones municipales y al ICBF, mientras que el operador del CDI, la Fundación Nutrir, explicó que prestaba el servicio bajo lineamientos nacionales, pero no tenía responsabilidad directa sobre la infraestructura.
Por su parte, el ICBF manifestó que había participado en mesas de seguimiento y articulación institucional para evaluar la situación del centro, en coordinación con las autoridades locales.
En su decisión, el juzgado determinó que no se evidenciaba un riesgo inminente que justificara la intervención por vía de tutela, señalando que las situaciones planteadas podían ser atendidas mediante otros mecanismos administrativos o judiciales, como las acciones populares.
El caso generó preocupación en la comunidad, especialmente por tratarse de un espacio destinado al cuidado de la primera infancia, abriendo el debate sobre la necesidad de garantizar condiciones dignas y seguras para los niños en este tipo de instituciones.

