Frente a los desastrosos
resultados de Mauricio Lizcano en el departamento de Caldas, Palestina aparece
como una de las pocas excepciones que vale la pena analizar, porque mientras el
promedio departamental refleja una pérdida del 71,93 % de la votación que en su
momento obtuvo Wilder, en este municipio la caída fue del 46,62 %, lo que
significa que logró conservar el 53,38 % de ese caudal electoral y se convirtió
en uno de los mejores desempeños del departamento.
Las cifras hablan por sí
solas, Wilder obtuvo allí 2.087 votos y Lizcano alcanzó 1.114, una reducción
importante, pero muy distante de los desplomes registrados en otros municipios
donde el respaldo político prácticamente desapareció y las pérdidas superaron
el 80 % e incluso el 90 %.
Palestina demuestra que, aun
en medio de una derrota contundente, la existencia de una estructura política
organizada y de liderazgos locales con capacidad de movilización puede marcar
la diferencia, porque, aunque el desgaste alcanzó a todos los rincones de
Caldas, en este municipio el proyecto político conservó una base electoral que
lo distingue del comportamiento observado en la mayor parte del departamento.
Sin embargo, estas cifras
también deben leerse teniendo en cuenta que se trata de elecciones
completamente diferentes, porque esta elección presidencial estuvo marcada por
la fuerte polarización entre la derecha y la izquierda, un ambiente que llevó a
muchos ciudadanos a votar más por una idea de país que por una estructura
política, mientras que en unas elecciones territoriales el panorama cambia,
allí pesan mucho más los liderazgos locales, el trabajo político permanente y
la capacidad de mantener unidos a los equipos, razón por la cual conservar el
mismo caudal de votos nunca es una tarea sencilla, especialmente cuando una
parte importante de ese respaldo provino de la decisión individual de los
electores y no únicamente de la maquinaria política.
Por eso, antes de afirmar
que Carlos Alberto está perdiendo respaldo en Palestina, conviene mirar los
resultados con mayor contexto, porque fue allí donde Mauricio Lizcano obtuvo la
segunda votación más alta del departamento y, además, el municipio registró la
tercera menor pérdida porcentual frente a la elección en la que Wilder Escobar
alcanzó 2.087 votos, un comportamiento que ratifica la solidez electoral que
ese liderazgo ha venido mostrando en las últimas contiendas.
Eso no significa que la
próxima Alcaldía esté asegurada, porque la política cambia con rapidez y
ninguna elección se gana por anticipado, pero sí deja claro que quienes aspiran
a disputar el poder en Palestina tendrán por delante un reto enorme, ya que si quieren
ser competitivos en las elecciones territoriales de 2027 deberán construir una
alternativa capaz de enfrentar una estructura política que, pese al difícil
momento que vivió el lizcanismo en Caldas, sigue demostrando una fortaleza muy
superior a la del promedio departamental.
